El Cádiz muestra su capacidad de adaptación bajo la dirección de Garitano
La verdadera medida de un gran entrenador no radica en la perfección de su plan inicial, sino en su capacidad de adaptación y reacción cuando las cosas no salen como se esperaban. En el partido contra el CD Leganés, Gaizka Garitano demostró poseer precisamente esa cualidad.
A pesar de que el Cádiz logró superar el ímpetu inicial de los locales y se asentó en el campo, el plan original mostró ciertas deficiencias. Un error de Iza justo antes del descanso permitió el gol de Naim, lo que puso al equipo en una situación complicada. Fue en ese momento cuando Garitano decidió hacer ajustes estratégicos.
Durante el entretiempo, el técnico vasco no dudó en cambiar el sistema: retiró a Sergio Ortuño e introdujo a Alfred Caicedo, estableciendo una línea de tres centrales. Con Iker Recio, Kovacevic y Caicedo en la defensa, y Iza y Climent como carrileros, Garitano buscaba corregir las vulnerabilidades en las bandas que habían sido clave en el gol rival.
El cambio resultó efectivo. El equipo se mostró mucho más sólido y las incorporaciones de Brian Ocampo y Javier Ontiveros en la segunda mitad aportaron la chispa ofensiva necesaria. El empate llegó gracias a una jugada a balón parado que culminó con un impresionante gol de Ocampo, demostrando que la calidad del uruguayo sigue intacta.
Con una formación más ofensiva, el Cádiz se sintió cómodo y estuvo a punto de llevarse la victoria en los últimos instantes. Al final del encuentro, Garitano reconoció que el empate era un resultado justo, pero también destacó el buen desempeño de su equipo tras los ajustes realizados.