El Valencia enfrenta un verano complicado en el mercado de fichajes
No es necesario leer entre líneas; la situación es clara. El Valencia se encuentra en mínimos bajo la gestión de Lim y parece que continuará así. La inversión disponible, tal como ha sido comunicado internamente por la propiedad, indica que apenas hay recursos para refuerzos. Esto implica que se debe hacer 'ingeniería mental' para combinar estas restricciones económicas con la capacidad de reinvención de quienes están a cargo de las contrataciones. MARCA ha podido conocer que existen numerosas limitaciones en el mercado que complicarán aún más esta ventana de fichajes, a menos que ocurra un giro inesperado en la estrategia.
El pasado sábado, tras finalizar el partido, Carlos Corberán fue cuestionado sobre el futuro del equipo y un posible aumento en el Fair Play Financiero que pudiera ofrecer un mayor margen para la conformación de la plantilla. Su sorpresa fue evidente. “Si el Fair Play se acerca a los 100 millones, sería un incremento significativo y necesario para aspirar a objetivos mayores, pero desconozco esa información”, comentó. Sin embargo, Corberán y el resto del equipo encargado de fichajes tienen información interna proporcionada por la propiedad que indica que deben apretarse el cinturón nuevamente. El margen de maniobra es escaso en términos de inversión.
Este año ha sido complicado en términos deportivos, ya que el equipo no ha dado la sensación de ser fiable ni de contar con un proyecto estable. Esto demanda cambios estructurales en la plantilla si se decide mantener al entrenador. Es necesario incorporar nuevas ideas y jugadores que rompan con la dinámica actual, que ha sido una especie de ‘quiero y no puedo’. Para realizar estos cambios, sin embargo, se requiere inversión… y se anticipa un verano difícil.
El Valencia cuenta con un margen de apenas tres millones de euros en caja para comenzar. Se prevé un mercado complicado y exigente. No habrá mucho margen de maniobra, salvo que Peter Lim, ante la insistencia de los ejecutivos en Valencia, decida abrir la mano. Pero esto parece poco probable. En el ámbito financiero, el club sigue cargando con grilletes que limitan sus movimientos, y lo que se intenta es utilizar la creatividad en el mercado. No se anticipan llegadas de jugadores destacados. Esto es una certeza dentro del club, que se ha transmitido de esta manera. El objetivo es formar una base sólida con lo que se pueda y construir un equipo honesto. No queda más que confiar en esta situación.
El capital de tres millones es el máximo disponible para fichajes. Sin embargo, las ventas de futbolistas podrían generar recursos adicionales, lo que es un argumento que el propietario del mayor paquete accionarial de la sociedad utilizará. Si se logran ventas, se incrementarán los márgenes, aunque no se destinará la totalidad de lo ingresado a nuevas compras.
Costes de plantilla y 'pluses' invisibles que dificultan la situación
El Fair Play del Valencia tiene características particulares, ya que incluye costes que no son activos principales en el rendimiento deportivo actual. Este año, por ejemplo, se han incluido en ese balance los salarios que todavía se pagan a Baraja, así como la parte proporcional de Hugo Guillamón, la de Canós y la de Cenk. Para la próxima temporada , hay jugadores en la plantilla actual de los que sería mejor desprenderse, pero que tienen costes elevados. Si no se resuelven sus contratos para una salida o si es necesario pagar porcentajes de salario o rescindir contratos, esto impactará negativamente en los márgenes de la plantilla. La situación actual sugiere que será otro verano complicado para confeccionar la plantilla, y desde el club tienen claro que no habrá grandes operaciones de entrada en la plantilla, ni en términos de nombres.