Javier Lozano Reflexiona sobre su Carrera y el Futuro del Fútbol Sala
A punto de dejar la presidencia de la Liga Nacional de Fútbol Sala (LNFS) tras 16 años de servicio y ante el acuerdo de disolución de la misma, Javier Lozano afirmó en una entrevista con la Agencia EFE que, si no hubiera sido por "la persecución personal y obsesiva" del ex presidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), Luis Rubiales, su deporte podría haber alcanzado un estatus profesional y continuar en crecimiento.
Javier Lozano Cid, originario de Toledo y nacido en 1960, reconoció que la reciente presentación de un libro sobre su vida, en el que se destaca su logro de haber ganado dos títulos mundiales como seleccionador (2000 y 2004), le ha demostrado que no ha "pasado por la vida como un vegetal". Lozano instó a la RFEF a escuchar a los clubes de fútbol sala "sin iniciar ninguna guerra".
- Pregunta (P): ¿Qué representa la publicación de un libro con un título tan potente como "Lozano, un fenómeno mundial"?
- Respuesta (R): Hay dos aspectos a considerar: uno es mi edad y el otro es un motivo de orgullo. Aquellos de nosotros que venimos del deporte de alta competición siempre tenemos metas en el horizonte que nunca alcanzamos. Sin embargo, al ver el libro, que fue elaborado por el investigador Teo Díaz, me di cuenta de todo lo que he logrado. No he pasado por la vida sin dejar huella; he ayudado a muchas personas y he contribuido a la sociedad.
- P: ¿Se reconoce en las páginas del libro?
- R: Sí, me identifico porque es muy riguroso. Teo ha sido un referente, y cuando me dijo que estaba trabajando en esto, me tranquilizó saber que contaría la verdad. La presentación fue muy emotiva, con compañeros de hace 40 años presentes; la amistad y la felicidad siguen intactas.
- P: ¿Qué momentos elige de su carrera?
- R: Afortunadamente, he tenido muchos momentos destacados. Sin duda, lo más importante para mí ha sido la selección española. El 3 de diciembre celebraremos 25 años desde que logramos nuestra primera estrella. A partir de ahí, conseguimos otros títulos, incluyendo dos campeonatos del mundo y tres de Europa, pero el primer triunfo siempre es el que más impacta.
- P: ¿Cómo era el fútbol sala entonces?
- R: En ese momento en España, los deportes de equipo no estábamos acostumbrados a obtener triunfos. Fuimos pioneros en 2000 y 2004, y luego otros deportes como el baloncesto, balonmano y, finalmente, el fútbol, siguieron nuestro ejemplo. Fue un cambio significativo para la autoestima del deporte español, demostrando que podíamos competir al más alto nivel, a pesar de contar con menos recursos. El 3 de diciembre marcó un antes y un después para muchos, incluida mi vida personal.
- P: ¿Y los peores momentos?
- R: Sin duda, los momentos recientes. La llegada de Rubiales a la Federación fue un gran desatino. En un entorno que debería promover la conciliación y la solidaridad, experimenté una persecución personal y obsesiva. No sé si se sentía amenazado por mi éxito, pero fue una etapa muy dura e incomprensible.
- P: ¿Cómo afrontó esa etapa?
- R: Fue difícil, pero el deporte enseña resiliencia. En los momentos más complicados, hay que aferrarse a lo positivo y recordar los logros. Conté con el apoyo de mi familia y amigos, quienes se pusieron de mi lado. Al final, tras soportar la tormenta, siempre sale el sol.
- P: ¿Si no hubiera sido por todo esto, la LNFS no estaría en peligro de desaparecer ahora?
- R: Sin duda. La Liga fue creada en 1989 con el objetivo de otorgar autonomía a los clubes. Hemos trabajado incansablemente por el fútbol sala y merecíamos ser el segundo deporte profesional en el país. Sin embargo, las presiones políticas y de la federación han obstaculizado nuestro progreso. Si no hubiera sido por esto, probablemente ya seríamos un deporte profesional.
- P: ¿Hasta dónde creció el fútbol sala?
- R: En nuestra última etapa, vendimos 45,000 entradas en el Wizink y transmitimos partidos a 40 países. Generamos casi 2 millones de euros para los clubes y alcanzamos audiencias de 500,000 a 600,000 espectadores, algo que ahora parece inalcanzable. Estábamos en el camino correcto, pero cuando se inicia un conflicto, todos sufren, y el deporte ha perdido mucho.
- P: ¿Cómo es la relación actual con la Federación?
- R: Con Rafael Louzán, la situación ha cambiado. Hay un respeto por la historia y se están intentando hacer las cosas bien, aunque le he advertido que será complicado recuperar el terreno perdido en estos seis años de conflictos.
- P: ¿Qué le diría a la RFEF para trabajar con su deporte?
- R: Que escuche a los clubes, que han aprendido mucho. No debe haber más guerras; siempre hay espacio para el diálogo. Es preferible un mal acuerdo que un buen pleito. Este es un deporte que necesita cariño y exigencia, y somos muy apasionados; cuando hay cariño, se gana la gente.