Álvaro Fidalgo: Un viaje desde Asturias a la Champions League
Álvaro Fidalgo (Hevia, 1997) está viviendo un momento inolvidable en su carrera. Tras un exitoso periodo de cinco años en el América , donde se convirtió en un ídolo al ganar varios títulos y recibir el apodo de ' Maguito ' por su talento en el campo, se unió al Betis en febrero, ayudando al equipo a clasificar para la próxima Champions League . Ahora, se prepara para disputar su primer Mundial con México como futbolista naturalizado. Antes de embarcarse en esta nueva aventura, Fidalgo reflexiona sobre su trayectoria profesional y su intenso 2026 en MARCA .
Pregunta: Después de haber hecho campeón al América tres veces consecutivas, algo que el club no lograba desde hace 40 años, y al llegar al Betis para llevarlo a la Champions después de más de 20 años, ¿cómo se siente al haber vivido dos gestas históricas en tan poco tiempo?
Respuesta: Es increíble, suena casi a cuento. Tanto en América como en Betis, antes de alcanzar el éxito, hubo años de lucha y momentos difíciles. A pesar de las adversidades, logramos entrar en una racha muy positiva. Estuvimos cerca de ganar la cuarta liga consecutiva en América, aunque no se dio. En Betis, mi primer derbi fue complicado, metí un gol, pero empatamos al final. Sin embargo, el equipo terminó la temporada de manera excelente, y la clasificación para la Champions League es un premio que hace feliz a todos en el club.
Pregunta: Ahora todos te ven como un futuro mundialista con México, pero todo comenzó en un pequeño pueblo de Asturias, en el club Condal de Noreña. ¿Qué recuerdas de tus primeros pasos en el fútbol y tu etapa en las canteras asturianas?
Respuesta: Comencé a jugar al fútbol por influencia de un vecino. Un día, su madre mencionó que iba a entrenar al Condal de Noreña, y decidí acompañarlos. Mi abuelo y mi padre también habían sido futbolistas, aunque mi padre tuvo que dejarlo por una lesión. Al principio, no pensaban que me gustara el fútbol, pero empecé a jugar. Luego pasé al Oviedo y después al Sporting, donde comenzó mi carrera en Asturias.
Pregunta: ¿Recuerdas quién te habló sobre la posibilidad de firmar por el Real Madrid y seguir desarrollándote en sus categorías inferiores?
Respuesta: Un día llegué del colegio y mis padres me dijeron que el Madrid quería que fuese a ver la Ciudad Deportiva y la residencia. Tenía 14 años y era una oportunidad que no podía dejar pasar. Después de visitarlo, decidí mudarme a Madrid, donde pasé ocho o nueve años muy buenos.
Pregunta: ¿Cómo te marcó el hecho de marcharte de casa tan joven para unirte al club más importante del mundo?
Respuesta: Me obligó a crecer rápidamente. Sin mis padres, tuve que aprender a resolver mis propios problemas. Continué estudiando, ya que mis padres siempre lo valoraron. Competir con jugadores de élite me ayudó a crecer tanto personal como deportivamente. Aunque viví cosas poco comunes para un adolescente, fue muy positivo y me ayudó a mejorar como persona.
Pregunta: En la cantera del Madrid, compartiste vestuarios con futbolistas que han llegado a la élite. ¿Qué fue lo más importante que aprendiste en esos años en Valdebebas?
Respuesta: Aprendí que llegar al primer equipo del Madrid es extremadamente difícil, pero la formación que recibes es muy competitiva, lo que explica la cantidad de jugadores del Madrid que destacan en Primera División.
Pregunta: Debutaste con el primer equipo en un partido de Copa frente al Melilla, sustituyendo a Vinícius. ¿Cómo recuerdas ese momento?
Respuesta: Fue un sueño cumplido, un objetivo que tenía desde siempre. Recuerdo que Isco jugó un gran partido y anotó varios goles. Ese debut es un recuerdo que siempre llevaré conmigo. Ser futbolista profesional es el verdadero objetivo, y gracias a Dios, lo logré.
Pregunta: Jugaste bajo las órdenes de Santiago Solari en el Castilla, y luego debutaste en el primer equipo con él antes de decidir mudarte a México para jugar en el América. ¿Qué importancia tuvo aquella llamada?
Respuesta: Estaba en un momento complicado de mi carrera, jugando en el Castellón tras haber estado siete meses sin jugar por el COVID. La llamada de Solari fue crucial y, en cierto modo, me salvó.