Courtois y Valverde lideran la victoria del Real Madrid sobre el Manchester City
Thibaut Courtois ha demostrado que no solo es un maestro en la portería del Real Madrid, sino que también tiene la habilidad de crear juego como un quarterback. El portero belga realizó una asistencia espectacular de casi 60 metros que desmanteló la defensa del Manchester City.
Courtois levantó la mirada y lanzó un pase largo y preciso que encontró a Federico Valverde , quien se había desmarcado y corría a gran velocidad. El uruguayo superó a O'Reilly en la carrera y se dirigió hacia la portería con ventaja. En ese momento, se encontró con Donnarumma , quien intentó cerrar los espacios, pero se equivocó. Valverde aprovechó la oportunidad y, tras un autopase, anotó el 1-0 a puerta vacía.
Este gol, que nació de los pies de Courtois y culminó con la potencia de Valverde, ejemplifica a la perfección el plan de Arbeloa para neutralizar a los hombres de Pep Guardiola: visión, velocidad y precisión . En medio de la euforia, Courtois, el protagonista de la jugada, se dirigió a la afición, levantando los brazos y gritando para intensificar la locura entre los seguidores, antes de abrazar emocionado a Luis Llopis , el entrenador de porteros del Madrid.
Este no es un caso aislado para Courtois. En un partido anterior contra el Almaty , también brindó una asistencia a Mbappé con un impresionante pase de 80 metros. Tras despejar el balón con intención, el francés sorprendió a toda la defensa del Kairat y anotó. Courtois se convierte así en el único portero, junto a Molina (Deportivo 03/04), en registrar dos asistencias en una misma edición de la Champions.
La noche de Federico Valverde y el manicomio blanco
Si Courtois inició la noche europea en el Bernabéu, fue Valverde quien la selló con una voracidad sin precedentes . Su versión más letal en el área fue evidente al marcar el primero, el segundo y el tercero de la noche, logrando así su primer hat-trick con el club en un momento crucial, en medio de la locura de un estadio que entró en trance.
El segundo gol del uruguayo llegó tras un gran movimiento de Vinicius por la banda izquierda, quien filtró un pase que, tras un toque de Rúben Dias, llegó a Valverde. Con un buen desmarque y un control excepcional, el uruguayo definió como un verdadero nueve, girando el tobillo para cruzar el balón a donde Donnarumma no pudo llegar.
Sin embargo, el mejor gol de su inolvidable noche llegó en el minuto 42, una obra de arte que solo un pequeño porcentaje de futbolistas en el mundo podría haber realizado. Con un picadita de Brahim y un movimiento espectacular, Valverde realizó un sombrero a Guehi y, con un potente disparo, batió a Donnarumma desde la frontal del área pequeña. El Bernabéu quedó boquiabierto, al igual que sus compañeros durante la celebración. Lo más divertido fue ver a Rüdiger tocando las piernas del uruguayo, como si quisiera comprobar si había algo 'raro' en la locura de Fede. Pero no, solo era pura magia.