El Impacto de la Tragedia: Julián Calero Recuerda el 11 de Marzo
Julián Calero ha dedicado casi un cuarto de siglo a la dirección técnica en el fútbol. Sin embargo, antes de eso, combinaba su carrera deportiva con su trabajo como policía. El 11 de marzo de 2004, mientras estaba de servicio, vivió la tragedia de las explosiones en Madrid, un día que, como él mismo reconoce, le transformó la vida.
En el pódcast ‘Empezar D-Zero’, Calero narró su experiencia sin rodeos, recordando imágenes que aún lo atormentan. "Casualmente estábamos en la puerta de Alcalá, muy cerca del lugar de los hechos. Cuando recibimos el aviso de que había habido una explosión en Atocha, tardamos un minuto en llegar y ya vimos el humo negro. Observamos a la gente salir como zombis, los supervivientes, y al bajar las escaleras nos encontramos con la segunda bomba. Al llegar al andén, la escena era horrorosa: la gente pedía ayuda, pero eran gritos, susurros, extendían la mano... no podías ayudar a casi nadie. Acompañé a un médico del Samur y le asistí en lo que necesitaba, porque era la única forma de ayudar. Pero me quedé con restos humanos en la mano por intentar ayudar, imagínate".
El impacto de ese día no fue solo profesional, sino también personal. "Aquello fue terrorífico y cambió mi perspectiva de la vida. Al llegar a casa, lloré con mi mujer y mis hijos, sintiéndome agradecido de estar con ellos, porque la segunda bomba que vimos estaba destinada a los policías, y eso me hizo reflexionar. Vimos una mochila debajo de un banco, llamamos a los TEDAC y logramos realizar una explosión controlada. Me ha tocado vivir situaciones extremas, como la DANA y otras tragedias".
La jornada aún le deparaba otro golpe. "Un amigo me llamó para informarme que su sobrino viajaba en el tren y que no sabían nada de él. Pasé la tarde visitando hospitales y finalmente lo encontré. Estaba bien, pero su amigo había fallecido, ya que lo utilizó como parapeto sin querer".