El Madridismo Asegura Presencia en la Final del Mundial
El madridismo puede afrontar esta quinta semana de Mundial con la tranquilidad de quien ya tiene su asiento reservado en la final . Independientemente de quién caiga en la mitad izquierda del cuadro, un jugador del Real Madrid estará presente en el último partido del torneo. El club de Concha Espina ha distribuido talentos en cada rincón del laberinto, y el propio recorrido del bracket asegura que al menos uno de ellos llegará hasta el final.
La acción se centra en la mitad izquierda, que comienza en Boston este jueves. Francia y Marruecos reeditan la semifinal de Catar, con un aliciente que resulta especialmente atractivo para Valdebebas. En el césped del renombrado Gillette Stadium, coincidirán cuatro futbolistas del Real Madrid, distribuidos entre ambos equipos. Del lado francés, Mbappé busca la Bota de Oro con siete goles, Konaté debutará como blanco desde la distancia y Tchouaméni es duda por lesión. Por su parte, Brahim Díaz , quien aportó dos asistencias ante Canadá, llega como una de las estrellas marroquíes. El ganador de este encuentro avanzará con un sello madridista.
La siguiente eliminatoria se llevará a cabo el viernes en Los Ángeles, donde se enfrentarán España y Bélgica . Cucurella , recién llegado al club, se une a la selección española, mientras que Courtois defiende la portería belga. Este duelo enfrenta a dos futuros compañeros de vestuario que aún no se han saludado como tales, y de esta eliminatoria saldrá el rival de semifinales del equipo que sobreviva a Francia - Marruecos. Las cuentas son claras: los cuatro cuartofinalistas de esta rama —Francia, Marruecos, España y Bélgica— cuentan con al menos un jugador que cada fin de semana viste de blanco.
La otra mitad del cuadro presenta un camino diferente, menos seguro, pero con un nombre propio que está destacando tras marcar un doblete contra México. El sábado en Miami, Jude Bellingham y su Inglaterra se enfrentarán a la Noruega de Haaland , que eliminó a Brasil. En esta parte del cuadro, la certeza matemática desaparece. Para ver al inglés en la final, se necesitarían dos victorias consecutivas: una en cuartos y otra en semifinales. Sin embargo, esta posibilidad dibuja un atractivo escenario, el de una final con presencia blanca en ambos lados del campo.