El Regreso del Real Madrid a Lisboa: Recuerdos y Desafíos en el Estadio Da Luz

El Regreso del Real Madrid a Lisboa: Recuerdos y Desafíos en el Estadio Da Luz

El Real Madrid regresa a Lisboa y al estadio Da Luz, evocando recuerdos del 24 de mayo de 2014, cuando conquistó su décima Copa de Europa. Ese día, un gol de Sergio Ramos en el minuto 93 llevó la final ante el Atlético de Madrid a la prórroga, convirtiéndose en uno de los momentos más memorables de su historia en la competición.

No obstante, este regreso también trae a la mente la primera vez que el equipo blanco sufrió una derrota abultada en competiciones europeas. En seis ocasiones, el Madrid ha recibido cinco goles en Europa, todas ellas lejos del Santiago Bernabéu. Cuatro de esas derrotas ocurrieron en la década de los 80, incluyendo un 5-0 contra el Milan y un 5-1 frente a Kaiserslautern, Hamburgo y Borussia Mönchengladbach.

Las otras dos derrotas fueron a manos del Benfica. La primera se dio en una final igualada de la Copa de Europa de 1962, donde el Madrid estuvo en ventaja en dos ocasiones. La segunda ocurrió en Da Luz el 24 de febrero de 1965, marcando la primera vez que el club fue abrumado en Europa.

Tras perder la final de la temporada anterior contra el Inter (3-1 en Viena) y eliminar al Dukla de Praga en la primera ronda, el Madrid se enfrentó al Benfica en un calendario exigente. Después de jugar en Lisboa, debía visitar al Barcelona y recibir al Atlético de Madrid antes del partido de vuelta.

Los Temores de Muñoz

El Madrid llegó a Lisboa con incertidumbres. Ya no era el poderoso equipo que ganó cinco Copas de Europa consecutivas, y era la primera temporada tras la salida de Alfredo Di Stéfano. Las declaraciones de Miguel Muñoz, el entrenador, no eran alentadoras. Esperaba un partido de pocos goles, afirmando: "Creo que una diferencia de dos goles se podría superar en Chamartín", anticipando lo peor.

En contraste, las sensaciones en el lado portugués eran positivas. La prensa de Lisboa daba por hecho que el Benfica avanzaría a semifinales, y su entrenador, el rumano Elek Schwartz, se mostraba optimista: "Creo que podemos sentenciarlo en la ida".

Abatimiento

El Madrid se desmoronó en la primera parte, encajando el primer gol a los nueve minutos y llegando al descanso con un contundente 3-0 en contra. Las expectativas de Muñoz no se cumplieron. Amancio recortó distancias al inicio de la segunda mitad, pero Eusebio y sus compañeros anotaron dos goles más, sellando una derrota histórica para el club.

La desolación en el vestuario era palpable. "No puedo ni explicarlo todavía. El partido ha sido un verdadero desastre. Pero no me considero culpable de la derrota. No he podido detener ninguno de los cinco goles", declaró Betancort, el portero del Madrid. "Es la primera vez en mi vida que me marcan tantos goles".

El capitán Gento se mostraba frustrado: "¡Lamentable, lamentable! Aunque el Benfica jugó bien, no mereció esos cinco goles. El resultado debió haber sido 3-2 o 4-2, como mucho". Algunos, como Puskas, se atrevían a soñar con un milagro en el partido de vuelta en Madrid, pero la realidad era que pocos creían en tal hazaña.

Bernabéu en el Vestuario

Acostumbrados a las palabras duras cuando el equipo no rendía, los jugadores esperaban con temor la habitual visita de Bernabéu al vestuario tras el partido. Su presencia fue ineludible.

La imponente figura del presidente entró en el vestuario y se encontró con un ambiente de luto. "¿Pero qué pasa aquí, señores? Esto ya no tiene remedio y no hay que llorar. El partido ha terminado, y lo único que hay que hacer es pensar que aún quedan noventa minutos por jugar", gritó Bernabéu a sus jugadores.

Al dirigirse a los periodistas, don Santiago dejó entrever una luz de esperanza: "No digo que vayamos a marcarle cinco goles al Benfica; pero tampoco quiero afirmar que no podamos hacerlo. Hay que jugar otro partido, y eso es todo. De la misma manera que ellos lo hicieron, nosotros podemos hacerlo. Aunque tampoco quiero decir que no puedan ganar de nuevo en Madrid". Su mano derecha, Raimundo Saporta, fue más pesimista: "Necesitamos un milagro".

Sin Milagro

El milagro no llegó. Tras ganar 1-2 al Barcelona y perder 0-1 en el derbi, el Madrid recibió al Benfica el 17 de marzo. La ausencia de Amancio complicaba aún más la situación. "El 100% en fútbol no existe", señalaba el entrenador del Benfica.

A los diez minutos, Grosso puso el 1-0 y elevó la temperatura en un Bernabéu lleno de 70,000 aficionados. El Madrid presionó al Benfica y exigió al portero Costa Pereira, pero falló numerosas ocasiones. Eusebio empató antes del descanso, y Puskas, en el minuto 70, anotó el definitivo 2-1 en un partido donde el milagro estuvo más cerca de lo que se pensaba.

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