Entrevista a Amaia Gorostiza: Reflexiones tras una década al frente del Eibar
Amaia Gorostiza, presidenta del Eibar, habla con pasión y determinación a un mes de cumplir diez años en su cargo. En una entrevista con MARCA, repasa su trayectoria y expresa su orgullo por el club, especialmente por la Ciudad Deportiva de Areitio. El momento actual del equipo, que aspira a los playoffs, es el resultado de un esfuerzo colectivo y de un consejo que mantuvo a Beñat San José en su puesto a pesar de las adversidades.
¿Valora más el momento actual tras lo vivido a finales de 2025?
La temporada pasada fue difícil, ya que tuvimos que destituir a un entrenador después de 15 años. Volver a enfrentar esa situación no fue sencillo. Sin embargo, este año notamos una unidad en el grupo y una gran fe en el entrenador. A pesar de las reflexiones del pasado, mantuvimos la calma, lo que nos ha llevado a disfrutar de un momento dulce tras lograr la permanencia y ahora aspirar a más.
¿Sueña con los playoffs?
Sin duda, sueño con ello. Aunque tengo los pies en la tierra, es bonito soñar. No puedo negar que hay un temor que me impide disfrutar plenamente, ya que no sabemos hasta dónde podemos llegar. Sería maravilloso clasificar a los playoffs, pero debemos mantener la claridad y no perder de vista la realidad.
Tienen poco que perder y mucho que ganar en la pelea por los playoffs.
Los fantasmas del pasado aún pueden pesar, pero hemos ido mejorando y creo que esos temores han desaparecido. La motivación es distinta ahora, ya que hace unos meses no esperábamos estar en esta posición. No garantizo que alcancemos los playoffs, pero es un premio para los jugadores después de lo que hemos vivido.
Hoy se elogia la gestión del club por mantener a San José, aunque en su momento hubo críticas.
Las decisiones se toman siempre pensando en lo mejor para el club. Es posible equivocarse, pero es crucial evaluar el contexto en el momento de decidir. Históricamente, no hemos cambiado de entrenador a mitad de temporada, y creo que eso ha sido beneficioso para nosotros.
¿Cuáles son las claves de la reacción del equipo?
Lo más importante es que el grupo confió en el entrenador y trabajamos en la fortaleza mental. Las dinámicas negativas pueden arrastrar a un equipo, así que generar confianza y estabilidad es fundamental. La mente del jugador está conectada con su rendimiento en el campo.
Todos los jugadores que dejan el Eibar hablan positivamente de usted.
Agradezco esos comentarios. Mi gestión se basa en la creencia en las personas y en sacar lo mejor de cada uno. Es esencial demostrar que te importan como individuos, ya que nadie es alguien sin un buen equipo a su alrededor.
Prefiere estar en segundo plano durante los buenos momentos.
En los buenos momentos, los jugadores deben disfrutar y celebrar. En los momentos difíciles, es cuando realmente deben sentir mi apoyo. En las victorias, todos están presentes, pero en las derrotas, es crucial que sepan que estoy a su lado.
¿Imaginaba vivir todo esto al llegar al cargo hace diez años?
Para nada. Mirando hacia atrás, parece increíble que hayan pasado diez años. Ha sido un viaje hermoso, lleno de experiencias únicas y dedicación.
¿Cuál ha sido su momento más feliz y el más difícil?
He tenido muchos momentos felices, pero los momentos difíciles han sido aún más numerosos. No podría elegir uno solo. El descenso a Segunda fue duro, pero el no ascenso en Alcorcón fue lo más difícil; fue como perder una parte de mí, ya que había mucha ilusión en ese momento.
¿Cambiaría algo de lo que ha hecho hasta ahora?
Cambiaría algunas cosas, pero no me arrepiento de las decisiones tomadas. Cada elección se realizó en un contexto específico y, aunque a veces me gustaría haber actuado de otra manera, no hay garantías de que los resultados hubieran sido distintos.
Diez años al frente del club suponen un gran desgaste. ¿Le han salido canas?
(Risas) Sí, muchas, pero trato de ocultarlas. Cualquier puesto de responsabilidad conlleva un desgaste, y en este caso es aún mayor porque soy la cara visible del club. En el consejo no recibimos compensación, trabajamos de manera altruista, y la responsabilidad es enorme.
¿Es capaz de desconectar del Eibar y del fútbol?
No realmente. Intento desconectar cuando paso un par de semanas de vacaciones con mi familia, pero es complicado. Estoy pendiente las 24 horas, pensando en cómo ayudar, aunque tengo un gran equipo directivo. Mi mente siempre está ocupada con el fútbol.
¿Hay algo del mundo del fútbol que no termine de aceptar?
Los insultos. Cuando voy a otros estadios y escucho insultos hacia la directiva rival, me duele. Hay mucho trabajo detrás, y el esfuerzo no siempre se valora. Todos merecemos respeto.
Sufre tanto en el palco que incluso pasa calor en invierno.
Así es (risas). He estado en partidos donde el presidente rival estaba cubierto con una manta y yo solo con una camiseta. Al final de los partidos, parece que he salido de una batalla campal por el estrés que sufro.
Fran Garagarza decía que gestionar un presupuesto de 40 millones es igual de difícil que uno de 10. ¿Está de acuerdo?
Ambas situaciones son complicadas, pero un presupuesto de 40 millones ofrece más margen. Con un presupuesto de 8 millones, es necesario reinventarse y tomar decisiones difíciles. Mantener la cabeza fría, tanto en los buenos como en los malos momentos, es crucial para lograr un equilibrio.