Inestabilidad en la Portería del Girona en la Temporada 2025-26

Inestabilidad en la Portería del Girona en la Temporada 2025-26

La temporada 2025-26 del Girona ha estado marcada por una constante inestabilidad en la portería . Cambios de roles, conflictos, decisiones erróneas y lesiones imprevistas han convertido el arco rojiblanco en un drama tanto deportivo como de gestión . A meses de distancia, el club se encuentra en una situación casi paradójica: depende nuevamente de los mismos guardametas con los que comenzó el curso, pero con un desgaste considerable a su alrededor.

En cuestión de meses, el club ha experimentado casi todos los escenarios posibles: un fichaje estrella que no logra consolidarse, una cesión prometedora que se ve truncada por una lesión, un portero titular cuestionado pero respaldado por el entrenador, y un joven guardameta que ha sido forzado a asumir un rol para el que no estaba preparado. El resultado es una portería en continua reconstrucción , justo en una temporada en la que el Girona ha lidiado con el sufrimiento en la clasificación, culminando en un momento en el que el equipo parece estar en su mejor forma.

El Plan que Nunca Fue: El Caso Livakovic

La hoja de ruta inicial del Girona era clara. El club decidió elevar el nivel de la portería incorporando a Dominik Livakovic , un internacional croata que llegó en los últimos días del mercado de verano para competir —y, en teoría, superar— a Paulo Gazzaniga, tras la lesión de Juan Carlos Martín y el rendimiento por debajo de las expectativas del propio portero argentino y del joven Krapyvtsov.

Sin embargo, el contexto es más complejo. Livakovic llegó del Fenerbahçe después de que el Manchester City, al que pertenece el Girona, fichara a Donnarumma y enviara a Ederson al Fenerbahçe. Todo parecía encajar, ya que el Girona necesitaba un portero y el grupo City estaba al tanto de esta necesidad.

No obstante, el plan se desmoronó desde el principio porque el croata no se alineaba con el perfil que Míchel deseaba, obligándolo a aceptar la situación. El llamado 'caso Livakovic' concluyó con una ruptura total entre el portero y el cuerpo técnico , lo que fue expresado públicamente por Míchel y resultó en una salida sin impacto competitivo real.

El entrenador admitió que Livakovic le comunicó en varias ocasiones su deseo de no continuar ni jugar para facilitar su salida en el mercado invernal. Esto se debía a que si Livakovic jugaba, no podría salir hasta final de temporada , ya que había estado en el Fenerbahçe y, según las normas, no podía formar parte de un tercer equipo.

La frustración de Míchel fue evidente , llegando a declarar: "Me toca los 'collons', se negó a jugar con Gazzaniga estando enfermo". Después de múltiples conversaciones sin cambios, Míchel decidió prescindir de él y defendió abiertamente a Gazzaniga, a quien considera injustamente criticado por la llegada del fichaje estrella. Livakovic terminó su etapa en el club sin un impacto competitivo significativo, dejando más ruido que soluciones.

Gazzaniga: Titular por Convicción… y por Descarte

Con Livakovic fuera de la ecuación, Paulo Gazzaniga retoma la titularidad casi por obligación . El argentino, que ha estado en el club desde temporadas anteriores, ha demostrado su valía con cifras que respaldan su continuidad —alrededor de veinte partidos en Liga y más de cincuenta paradas—, aunque el contexto lo condiciona todo.

En un equipo que ha coqueteado con el descenso en ciertos momentos, cada error se magnifica y cada gol encajado refuerza la narrativa de inseguridad. Míchel lo respalda por su jerarquía y compromiso con el grupo , aunque eso no elimina las dudas externas sobre si su nivel es suficiente para estabilizar al equipo.

Aun así, se presenta como una opción viable, incluso en situaciones críticas, cuando queda como único portero disponible. A mediados de noviembre, Vladyslav Krapyvtsov , un portero ucraniano de 20 años, inicialmente visto como tercera opción y un proyecto a futuro, se lesiona. Sufre un esguince en el tobillo mientras juega con Ucrania sub-21, lo que lo dejará entre 4 y 6 semanas fuera de los terrenos de juego, dejando a la plantilla, junto a la grave lesión de Juan Carlos Martín, con Gazzaniga y Livakovic como únicos porteros disponibles a las órdenes de Míchel Sánchez. Esto complica aún más la situación debido al caso Livakovic .

Ter Stegen: La Ilusión que Duró un Suspiro

En medio del caos, el Girona intenta una solución temporal con la cesión de Marc-André ter Stegen . La llegada del alemán genera ilusión inmediata : jerarquía, liderazgo, juego de pies y dominio en el área. Míchel está encantado y lo recibe como una estrella: "Eres un líder, nos vas a aportar mucho". Sin embargo, su inscripción con un dorsal poco habitual (22) simboliza el exceso de porteros en la plantilla.

Su debut genera buenas sensaciones. Se nota un salto en la jerarquía bajo los palos: liderazgo, juego con los pies y autoridad en el área. Parecía el comienzo de la solución… pero la historia se repite demasiado pronto: una nueva lesión interrumpe su continuidad y cuestiona la viabilidad de la cesión.

Este golpe obliga a reestructurar todo nuevamente . Roles alterados, planificación trastocada y una sensación de provisionalidad constante. Cuando parecía que la portería encontraba estabilidad, el plan se desmorona de nuevo y el club se ve forzado a regresar al mismo punto de partida del verano.

Krapyvtsov y el Regreso al Punto de Partida

Con Livakovic fuera y Ter Stegen lesionado, el Girona regresa al punto de inicio. Vladyslav Krapyvtsov , el portero ucraniano de 20 años, que fue concebido como tercera opción y un proyecto a futuro , ahora se convierte en la alternativa directa a Gazzaniga .

El joven guardameta se ve forzado a asumir un rol acelerado, más por necesidad que por convicción deportiva , para el que quizás no estaba preparado, mientras Juan Carlos y los porteros del filial quedan como redes de seguridad . En esencia, es un regreso al punto de partida, pero con más desgaste acumulado y menos margen para el error.

El balance global deja una sensación incómoda. El Girona ha destinado recursos significativos al puesto más crítico del equipo, para terminar dependiendo del guardameta que ya tenía y de un joven en formación. La gestión de los egos con Livakovic refuerza el discurso interno de compromiso que defiende Míchel, pero expone al club. En el aspecto competitivo, la inseguridad bajo palos se ha trasladado al equipo, alimentando una narrativa de dudas permanentes.

Así se ha construido el drama de la portería del Girona: fichajes sonados, conflictos abiertos, lesiones inoportunas y la constante sensación de estar improvisando en la posición más crítica del equipo.

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