La Rivalidad y Amistad de Simeone y Almeyda en el Fútbol Argentino
Seis años compartiendo habitación en la selección de Argentina unieron a Diego Simeone y Matías Almeyda para siempre, aunque también les hicieron conscientes de sus visiones de la vida y del fútbol, que son completamente opuestas. A pesar de haber logrado juntos un Scudetto y una Supercopa de Europa durante su única temporada en la Lazio (1999-2000), sus personalidades divergentes les llevaron por caminos distintos. Este sábado, ambos se encontrarán en la banda del Metropolitano, enfrentándose como entrenadores por primera vez, equipados con una mochila llena de experiencias compartidas. Simeone y Almeyda se darán la mano, tan cercanos y, a la vez, tan lejanos.
No es casualidad que Almeyda dirija hoy al Sevilla; su decisión de no ser asistente de Simeone en 2006, cuando colgó las botas para convertirse en entrenador, fue clave. Aunque inicialmente aceptó la propuesta de Simeone, cambió de opinión al día siguiente. "Yo todavía jugaba, aunque había anunciado mi retirada. Le dije que sí, pero luego me arrepentí. Quería jugar un tiempo más y mi intención no era ser asistente, sino entrenador principal", relata Almeyda en sus memorias publicadas hace dos años.
Simeone, en el prólogo de esas memorias, recuerda: "Le planteé la idea y él fue sincero al decirme que no estaba listo para ese camino. Siempre tuve claro que terminaría dirigiendo equipos porque vi en él cualidades importantes. Matías es un entrenador valiente, con ideas claras. Siempre transmite a sus equipos pasión, trabajo y convencimiento, lo cual es fundamental en nuestro rol".
Tan distintos... y tan parecidos
La relación entre Simeone y Almeyda ha sido marcada por sus diferencias. "Siempre tuvimos una buena relación, pero éramos muy diferentes. El Cholo era extremadamente profesional , quería ser un ejemplo para todos, mientras yo lo veía de otra manera. A veces no me gustaban esas actitudes, pero sin duda es una buena persona", confiesa Almeyda.
Mientras Almeyda tenía intereses más allá del fútbol, Simeone vivía y respiraba el deporte. "Es un obsesivo del fútbol. Cuando hablas con él, todo gira en torno al juego. A veces me cansaba, yo quería hablar de la vida, y él te hablaba del 9 de Croacia y del 10 de Finlandia... le pedía que parara", recuerda Almeyda sobre su amistad.
Simeone también aprecia a Almeyda: "Conocí a Matías en la selección y sentí un gran aprecio por él. Era un jugador que daba todo por el equipo y tenía una extraordinaria capacidad para recuperar el balón. Su personalidad le daba un gran peso dentro del equipo".
La extraña pareja en las concentraciones
En las concentraciones, la dinámica entre ellos era curiosa. Mientras Simeone no dejaba dormir la siesta a sus compañeros en el Atlético, Almeyda hacía lo mismo con él. "Fui su compañero de habitación en la selección. Yo fumaba y él no quería saber nada. Se iba a dormir temprano y yo miraba la tele. A veces me decía: 'shhhhhhhhhhh'. Entonces, en broma, le tiraba el humo del cigarro encima", revela Almeyda en su biografía. A pesar de sus diferencias, su amistad se consolidó, mostrando que dos mentalidades opuestas pueden coexistir con el mismo carisma.