Recuerdos del Mundial de 1986: La Aventura de la Selección Española en México

Recuerdos del Mundial de 1986: La Aventura de la Selección Española en México

Según la leyenda, la ciudad de Puebla de Zaragoza fue creada por ángeles. En 1986, España estableció su cuartel general en Tlaxcala, a menos de una hora de la ciudad donde se enfrentaría a Perú. Esta experiencia fue inolvidable, como recuerda Julio Alberto , uno de los 22 jugadores que Miguel Muñoz llevó a México. “Inolvidable”, afirma el asturiano al rememorar lo que vivió hace cuatro décadas en Taxcala, Puebla, Guadalajara, Querétaro, Monterrey...

El viaje a México

La selección española partió hacia México el 11 de mayo, tres semanas antes de su debut. El presidente del Gobierno, Felipe González , los despidió, y se llevó consigo a un cocinero, Valentín Gutiérrez, de 24 años , junto con litros de aceite de oliva.

Los problemas comenzaron tan pronto como aterrizaron. La ropa de entrenamiento no llegó. El gobernador de Tlaxcala, Tulio Hernández Gómez , se presentó para ver el entrenamiento de España y movió cielo y tierra para que, ante la falta de la vestimenta oficial, los jugadores tuvieran camisetas y pantalones. Sin embargo, la marca que vestía a la selección, Le Coq Sportif , amenazó con romper todos los contratos si aparecía alguna imagen de los jugadores sin el gallo en la equipación.

“Pasaban cosas que con los ojos de hoy no se pueden entender” , señala Julio Alberto.

Problemas en el hotel

El impacto al llegar al cuartel general en Tlaxcala fue abrumador. “Recuerdo que el primer día que llegamos, nos alojaron en un hotel que abandonamos a las dos horas porque estaba lleno de cucarachas e insectos. Hablamos con el entrenador y nos plantamos, diciendo: 'Aquí no podemos dormir, esto es inhumano'. Teníamos que quedarnos dos o tres días, pero al final, en plena noche, vinieron autocares a recogernos y cambiamos de hotel”, recuerda Julio.

El mal de Moctezuma

La altura, la comida y el agua representaban una amenaza de un ataque vírico que se sabía inminente. Y efectivamente ocurrió. “Nos dieron una tarde libre, salimos a dar una vuelta y algunos jugadores contrajeron un virus: Urruti, Calderé… era la ameba . Un microbio que se instala en el estómago y es difícil de eliminar. Aprendimos mucho sobre eso”, explica el asturiano.

“Supe cosas que desconocía. Esos niños que ves en zonas pobres de África, Brasil o India, con las barrigas hinchadas, muchas veces es por eso. La ameba se instala en el cuerpo y, sin recursos médicos, es complicado combatirla. No había internet ni nada parecido, pero nos empapamos de lo que era esa enfermedad”, añade.

La comunicación a larga distancia

A miles de kilómetros de España, comunicarse con sus hogares era una pequeña odisea. “Había que llamar desde las cabinas de teléfono de los hoteles y pedir hora para llamar porque había cola. Recuerdo con cariño esas centralitas, donde había que conectar la clavija. Era un proceso nostálgico, ya que había una debajo de mi casa en Madrid. ¿Quién llama? ¿Dónde quiere llamar? ¡Y costaba una fortuna!”, recuerda.

Elecciones generales

El 22 de junio, España fue eliminada del Mundial en cuartos de final ante Bélgica, mientras que el PSOE revalidó la mayoría absoluta. “Hablábamos mucho de las elecciones. Esa idea de que los futbolistas no tienen ideología es falsa. Queríamos votar. Lo perdimos y hubo reuniones, pero creo que al final no se pudo, no llegaron las papeletas”, narra Julio Alberto, quien llegó al Mundial como jugador del Barcelona.

Una fiesta con Rocío Jurado

El 27 de mayo, sin la presencia de la prensa, la Federación organizó una fiesta para relajar el ambiente tenso. En la concentración se presentó Rocío Jurado, lo que provocó un gran revuelo, con Gordillo entregado a bailar con La Más Grande . “Tengo una foto muy bonita. Chendo le estaba dando un beso a Rocío Jurado y yo estaba al otro lado riéndome. ¿Bailar yo? ¡No, no!”, recuerda Julio Alberto con cariño hacia el delegado del Madrid.

La aventura en Guadalajara

Julio Alberto guarda un gran recuerdo del grupo que se formó. “Nos llevábamos muy bien, sin importar de dónde éramos o a qué equipo pertenecíamos. Y luego estaba Miguel Muñoz . Sabíamos cómo tratarlo y cómo manejarlo en ciertos casos para que nos diera la razón. Porque Miguel era uno más de nosotros; había sido jugador y sabía de qué iba todo”, destaca Julio.

Y conecta con una anécdota: “En Guadalajara queríamos salir a dar una vuelta después de muchos días concentrados. Pero Muñoz no nos dejaba. Entonces vimos que cada selección tenía una ambulancia asignada. Le dimos 100 dólares al conductor y nos sacó escondidos. Cuatro o cinco jugadores nos fuimos en la ambulancia a recorrer Guadalajara. A la vuelta, aparcó discretamente y cada uno se fue directamente a su habitación”.

Los temores de Maradona

Si España ganaba a Bélgica, la semifinal sería contra Argentina o Inglaterra. “Hablé con Maradona dos días antes y decía: 'Que pase Bélgica, que no paséis vosotros'. El único equipo al que le tenía miedo Argentina era España. Porque nos conocían muy bien. Tuvimos mala suerte, pero Bélgica era un gran equipo. Luego hice una buena relación con Pfaff, quien me pidió ayuda para fichar por un equipo español. Lo puse en contacto con el Sevilla, el Valencia... Pero ya no pude hacer más”, explica Julio Alberto.

El gol de Míchel

Sobre el partido contra Brasil, Julio Alberto tiene claro: “¡Era gol! Merecimos ganar ese partido” .

Recuerdos de Marcos y Carrasco

Julio Alberto se emociona al hablar de Marcos Alonso , quien se quedó fuera de la lista final: “Mi hermano, no sabes cuánto le echó de menos”. También sonríe al recordar cuando Carrasco lanzó su plato de pasta a la mesa de entrenadores y directivos porque les habían servido antes a ellos y a los jugadores les llegó frío: “ El Lobo es un fenómeno como persona. ¡Y qué clase tenía!”.

El positivo de Calderé

“Lo pasó muy mal. Estábamos todos muy preocupados por Ramón”, recuerda Julio Alberto al rememorar los días de incertidumbre tras el positivo de Calderé después del segundo partido contra Irlanda del Norte. El centrocampista del Barcelona fue una de las víctimas de la ameba, de Moctezuma . “No tomé nada más de lo que me dieron los médicos. ¡Solo faltaba que me viera envuelto en algo por hacerles caso! Esto es de risa. No pienso pagar un duro”, se queja Calderé después de enterarse de la multa millonaria impuesta por la FIFA.

Topics

Related news