Tensión creciente en el Real Zaragoza ante la lucha por la salvación
La tensión en el Real Zaragoza continúa en aumento. Con el equipo a solo cuatro puntos de la salvación y a falta de cuatro jornadas para concluir la temporada, la afición ha perdido la paciencia y ha intensificado sus protestas, que ahora incluyen pitos, insultos y ataques al autobús del equipo . Esta semana, además de las pintadas en las oficinas y alrededores de la nueva Romareda, también han comenzado a atacar las casas de los futbolistas.
El último en sufrir este acoso ha sido Rober González, considerado probablemente el mejor jugador del equipo. Él mismo ha declarado: " Esta noche me tocó a mí. Me pintaron la casa y me rompieron la puerta. Esto son situaciones que no benefician al equipo. Hay niños dentro de la plantilla que están asustados y creo que esto no beneficia a nadie. Ver a nuestros hijos o a nuestras parejas con miedo no es positivo para nadie ".
Respeto
El jugador andaluz comprende la frustración y el enfado de los aficionados zaragocistas, pero considera que deben establecerse ciertos límites: " Respeto completamente lo que la afición pueda expresar o decir en el campo , incluidos los insultos o los pitos. Estamos teniendo una temporada muy complicada, pero hay temas que no deberían sobrepasarse".
Los jugadores son los más afectados en esta situación, ya que la mayoría de los propietarios, salvo Juan Forcén, no residen en Zaragoza. Con solo dos partidos restantes en el Ibercaja Estadio, la afición planea intensificar sus medidas de protesta contra los propietarios y directivos. El zaragocismo exige la venta del club y presionará para lograrlo, tal como se hizo en su momento con Agapito y la Fundación.