La Historia de Bela Guttmann y el Hakoah de Viena

La Historia de Bela Guttmann y el Hakoah de Viena

El nombre de Bela Guttmann (1899-1981) es venerado en el Benfica , donde se le atribuyen dos Copas de Europa y una famosa maldición que ha perdurado más por la imaginación que por la realidad. Sin embargo, su vida está marcada por los dramas de su época.

Guttmann nació en Budapest, en el Imperio Austrohúngaro . En 1909, Fritz Löhner-Beda , un libretista de cabaret y compositor, junto a un dentista llamado Ignaz Herman Körner , concibieron la idea de fundar un gran club deportivo destinado a la comunidad judía.

Su objetivo era combatir los estereotipos que enfrentaba su pueblo, pero su primer movimiento solo sirvió para proporcionar a sus detractores un argumento que explotaban a diario: el dinero que supuestamente controlaban los judíos. El Hakoah buscó en todo el Imperio para reclutar a los mejores futbolistas de origen hebreo, a quienes no dudó en pagar el triple de lo que ganaban en sus clubes.

Mientras que ser judío era un requisito para los jugadores, no se aplicó el mismo filtro a los entrenadores, lo que llevó al club a Inglaterra en busca de los mejores talentos. Así nació un formidable equipo de fútbol en la capital austriaca.

Seguridad

El antisemitismo ya era fuerte en Viena y la aparición del Hakoah en el fútbol lo convirtió en un blanco fácil. Los gritos de “ cerdos judíos ” o “ sucio judío ” eran comunes en sus partidos. En esta misma ciudad, un joven llamado Adolf Hitler residía en 1910, vendiendo cuadros y empapándose de un antisemitismo que dos décadas después tendría consecuencias devastadoras. Las actividades del Hakoah se convirtieron en una obsesión para el futuro líder nazi y sus seguidores.

La tensión durante los partidos del Hakoah llevó al club a colocar en la grada, junto a sus aficionados, a Mickey Herschel , campeón de lucha libre de origen judío, junto a otros luchadores del club, formando así un verdadero cuerpo de seguridad.

El momento culminante en la historia del club judío llegó en 1925. Con Guttmann como estrella, el Hakoah (26 puntos) se coronó campeón de Liga, superando al Amateure Vienna (24) y al First Vienna (23). Este título fue el primero y único en la historia del club.

Sin embargo, ese éxito marcó el inicio de su declive. La popularidad del equipo llevó al Hakoah a realizar una gira por Estados Unidos, donde fueron recibidos en la Casa Blanca por el presidente Calvin Coolidge .

El equipo fue bien recibido por la comunidad judía, pero también generó controversia cuando un grupo de rabinos prominentes firmó una carta condenando que el equipo jugara varios partidos en sábado, el día de descanso en la religión judía.

La Jewish Sabbath Alliance of America explicó su posición: “El objetivo de la Alianza no es solo protestar contra el partido propuesto en el día de reposo a través de los periódicos, sino también hacer un llamado a todas las sociedades judías y sinagogas de la ciudad para protestar contra este hecho. Se pide a cada rabino que comunique esta postura en su sinagoga”. A pesar de esto, sus partidos en Nueva York y en el estadio de los White Sox de Chicago atrajeron a más de 40,000 espectadores.

Algunos jugadores del Hakoah , incluyendo a Guttmann , decidieron quedarse en América. En 1933, Bela regresó a Viena , arruinado tras el colapso de sus negocios —tanto legales como clandestinos— a raíz del crack de 1929.

Ocupación y horror

Con la llegada de los nazis a Budapest , Guttmann inició una relación con una mujer no judía, Mariann Moldován . Su hermano, Pál Moldován , lo escondió en su ático. Pál fue arrestado, interrogado y torturado, pero nunca delató a Guttmann. Agobiado por el encierro, Guttmann se arriesgó a salir a la calle hasta que decidió entregarse voluntariamente a un campo de trabajos forzados.

Cuando el traslado a Auschwitz se volvió inevitable, logró escapar y sobrevivir en Budapest durante las últimas semanas de la guerra, ocultándose en una fábrica. Al recuperar la libertad, tenía 46 años y nada quedaba de la Budapest judía de su infancia.

En 1945, se casó con Mariann y regresó al fútbol, convirtiéndose en un entrenador legendario. Nunca le gustó hablar demasiado sobre los horrores de la guerra ni del gueto de la capital húngara, que estaba a pocos pasos del estadio donde en 1939 dirigió al Újpest para ganar la Copa Mitropa , la primera competición de clubes creada en Europa.

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